Los
“Losi”, el divorcio y el aborto
Nota previa, 2018: El presente texto
forma parte del t. III de la Ética profesional de la abogacía, que se ocupa del
abogado y el juez ante la ley de divorcio vincular. Ahora lo reproduzco
tratando de aprender de la defección de los “Losi” (ya verá el lector qué
significa), para tratar de construir un poder laical que intente la salvación
de la Argentina.
En
concreto, hay que evitar que los “Losi”, si les dan algo de bolilla en este
entuerto y pueden meter mano, cosa que parece que ya no va, traicionen acallando
la batalla católica y aceptando, a cambio de que “no salga el aborto”, que no
haya pena prevista para la mujer; que se admitan campañas de salud
reproductivas contra la moral católica; o la solucioncita de pequeñas
objeciones de conciencia pedidas como quien tira la escupidera. Aunque sea
valioso ejercerla, y si la ley lo reconoce mejor; pero la objeción de
conciencia contra la ley injusta es de derecho natural.
Volvemos a lo escrito en 2017
Introducción.
A los jóvenes destinatarios de estas líneas les puede resultar
impensable que haya habido fuerte oposición a la ley de divorcio vincular. Que
la argumentación desarrollada hasta aquí [se alude al texto original previo en
el curso ya aludido de Ética profesional] se hubiera discutido en serio y que
algunos diputados la repitieran. Que la gente se haya movilizado contra el
divorcio. La gente se movilizó contra “el cáncer de la sociedad” como lo hizo,
y Uds. lo vieron hace menos tiempo contra el Homomonio. Y se pudo evitar la
desgracia. [También nos movilizamos de lo lindo contra el aborto].
1. Se pudo evitar
Lo
peor de la derrota en una batalla es la rendición del ánimo ante el enemigo en
la “posbatalla”. Ése es el triunfo definitivo y la derrota definitivas. Lo peor
no fue la derrota de Puerto Argentino, sino la desmalvinización que logró
Inglaterra bajo el mando (visible) de Raúl Ricardo Alfonsín[1]. Que creó la imagen de que
fue todo una locura, que era y había sido un imposible. Y entonces el enemigo
se sintió, ahora sí, triunfador tranquilo. Vencida el alma de quien lo
enfrentó, vencido el interior.
Lo
peor de la derrota en la ley de divorcio vincular fue la falta de batalla antes
y el desánimo posterior. Y la creación de la mentalidad de que el divorcio se
venía como una necesidad imperiosa, que no había razones para la pelea que
algunos dieron/dimos. Que se debía perder ineluctablemente.
Pero
no era la cosa así. El matrimonio en serio, fuerte, tradicional, indisoluble,
obedece a la naturaleza y al plan de Dios. Y tan es real su posibilidad que en
gran parte fue una realidad, en la ley y en las costumbres, y en parte sigue
siendo. Y que la batalla se pudo ganar.
El desastre se pudo evitar. Ello se verá al conocer algunos elementos que explican la derrota. Pero antes se hace
necesario hacer algunas puntualizaciones.
2. La Iglesia es el órgano moral de la
Argentina
Que
los católicos sostenemos que la Iglesia es “Madre y Maestra” de moral es obvio,
pero no es eso lo que quiero decir. Ahora estoy diciendo que de hecho en la vida social argentina es así
considerada. Aun cuando haya gran oposición a ella, está admitido que los
grandes cambios morales no pueden salir en la Argentina sin complicidad o
guiños de sectores de la Iglesia. Porque la Iglesia es autoridad en materia
moral. Por eso hasta se forman asociaciones truchas como “Católicas por el
derecho de decidir”, para impulsar el aborto.
Se sabe que “el lugar típico” en materia moral es el de la Iglesia
Católica. Sólo por la defección producida en la Iglesia Católica argentina se
pudo llegar al desastre. Mucho se comentó, y es altamente verosímil, que el
discurso divorcista del diputado Cafiero (que acaba de morir y que se había
llegado a apartar de Perón en su primera época cuando aquél atacó a la Iglesia)
se atribuyó con mucha fuerza y verosimilitud a un obispo. Monseñor Laguna. Que
no dejó pasar una manifestación importante por su Diócesis en el momento
álgido.
3. El Catolicismo es el movimiento popular
más fuerte de la Argentina.
En una época en que los
votos son muy importantes, la Iglesia es la envidia de los políticos, que rara
vez reúnen gente en forma no forzada o pagada. Las peregrinaciones a Salta, a
Luján, a San Nicolás, así como las grandes movilizaciones contra el Homomonio
recientemente, no pueden ser producidas ni por un partido político ni por
nadie. Si los Losi lo quieren le ponen el pueblo en contra. Tanto que quedó
clásico y como una amenaza para siempre que la persecución de Perón contra la
Iglesia en 1954 provocó su caída en 1.955, mediante el coraje del General
Lonardi que no tuvo aquél. “Si la Iglesia ponía un millón de personas en Plaza
de Mayo el divorcio no salía”, dijo el diputado santafesino y masón Natale,
denotando que ante eso sus colegas del Congreso no se hubieran animado. Ya
veremos por qué la Iglesia no puso un millón… [En la recolección de firmas
contra el aborto, y en la presencia callejera en todo el país, los verdes
quedaron lejos de la movilización católica. ¿Estamos haciendo cuestión de
número y no de verdad? Por supuesto que lo más importante es la justicia, y la
tenemos de nuestro lado, pero además el
catolicismo es el movimiento más popular de la Argentina].
4. La Iglesia es en la práctica la típica y
casi única defensora del derecho natural en nuestras sociedades.
Chesterton. Vamos a articular nuestro
discurso empezando por varias expresiones de Chesterton, esas sentenciosas
frases que lo dicen casi todo. Decía el gran converso inglés que la Iglesia
exige, al entrar en el templo, sacarse por respeto el sombrero. “Pero no la
cabeza”. Quiere decir: la fe es un acto de la razón, no es distinta de la
razón. La fe se funda en la “cabeza natural” del hombre. Supone la naturaleza.
Las verdades sobrenaturales no contradicen sino que son congruentes con las
naturales.
Y
decía también “Quitad lo sobrenatural, y no quedará nada de lo natural”. Esto
es, si se quita el “plus” de revelación y gracia no se puede respetar ni
siquiera la moral natural que sí se puede con trabajo conocer. Sin la fuerza de
la religión (en todo sentido) es muy difícil la vida moral.
Antropología. El fundamento de esto en
la Antropología católica es, para decirlo de una vez, que el hombre natural, esto es en estado de
perfección natural no existió nunca. Porque
el hombre fue creado con 1) sus
perfecciones de alma y cuerpo completas (naturales),
2) con dones preternaturales (rectitud e integridad, inmortalidad también
corporal, impasibilidad al sufrimiento y conocimiento de muchas verdades) y 3) dones
sobrenaturales (la gracia o amistad
con Dios). Pero a consecuencia del pecado original perdió “2” y “3” y, en cuanto a “1” , su naturaleza humana quedó herida. Quiere decir que puede conocer
la verdad pero con mucho trabajo, y tanteos, y ayudas. Y se puede conocer y
vivir la verdad y la vida moral pero no fácil ni tampoco se puede totalmente.
Hace falta para esto la gracia, esto es un donde Dios, y la Revelación (Cfr. OTT, Ludwig, Manual de Teología dogmática, trad. Ruiz Garrido revisada por
Monseñor Cabanellas, Herder, Barcelona, 1962, pp. 172 y ss).
Para la buena vida moral
hace falta la fuerza revelación y la gracia, aunque la argumentación
antidivorcista se funda en argumentos de sentido común como éste: “si se
legaliza cualquier nueva unión la tentación del sexo y las broncas internas de
la primera unión fomentan la segunda”. Verdades de sentido común sociológica e
históricamente comprobadas, a las que
adhieren aún ateos.
Por
eso la Iglesia, que es un conjunto de muchos pecadores pero que por su cabeza
(Cristo) es santa, depositaria de la verdad y administradora de la gracia a
pesar de la indignidad de sus miembros, de
hecho es la mejor defensora de la vida de los argentinitos no nacidos y la
mejor defensora del verdadero matrimonio. Casi la única institución
firmemente antiabortista (casi única aunque todos los médicos digan y redigan
que desde la concepción hay un argentinito) y antidivorcio (aunque existan
aquellas razones naturales y anticatólicos ya nombrados como Comte, Durkheim,
Hume, Roosevelt llegaran a lo mismo por la evidencia de la experiencia social).
5. Consecuencias en nuestro tema. Los
“Losi”.
Lo expuesto sirve para
explicar la desgracia tanto por la defección dentro de la Iglesia como la
acción de sus enemigos. Empecemos por estos últimos, no sin antes decir que lo
peor es lo otro, y hacer una aclaración.
Como
la Iglesia de suyo es santa, como muchos obispos lo son y combaten la buena causa, para
referirnos, en adelante, a la dirigencia católica, no diremos “la Iglesia”.
Aludiremos a “los iglesios”, es decir al cuerpo que en general dirige la
Iglesia en el ámbito social. Les diremos, no cariñosamente sino con rigor, los
“Losi”.
Los
“Losi” dirigen la política-política del catolicismo en la Argentina. Ello por dos razones: 1) Un clericalismo activo
de los “Losi”. 2) Y un clericalismo pasivo del laicado. Incluso en los declaradamente
anticlericales que parecen reducir su función a quejarse del Episcopado y los
obispos y criticarlos… Y no librar la batalla.
6. La Iglesia tiene enemigos[2]
Ahora
bien, es sabido que hay gente que rechaza a Dios y rechaza a la Iglesia. Y hace
de ciertas banderas, por ejemplo el aborto y el divorcio, una bandera contra la
Iglesia. El Diputado radical Sanz, por ejemplo, en el caso del Homomonio
contranatura, declaró que en ese asunto él prefería estar con Kirchner, su
ultraenemigo máximo político declarado,
que con la Iglesia. Un odio superior que ha movido que la Masonería y
otras fuerzas se convoquen desde antiguo para hacer triunfar aquellas
propuestas.
La
vieja aspiración por la ley de divorcio vincular fue perfeccionada en los ´80
mediante la siguiente burda maniobra claramente antijurídica. Conseguir una
sentencia de la Corte Suprema declarando que el matrimonio indisoluble es
inconstitucional. El famoso fallo en Sejean.
Así se presionó, con una
sentencia de la Corte Suprema del 27 de noviembre de 1986, para que saliera la ley. El fallo salió con
suma rapidez “y su notificación fue tan pública, que el periodismo asistió en
la práctica a dicho acto procesal…” (Scala).
Nunca
ninguna doctrina seria había sostenido aquella tesis. Las doctrinas se dividían
en los que sostenían (sosteníamos) la inconstitucionalidad de la ley de
divorcio vincular, y los que veían el asunto como indiferente a la
constitución. Pero inventaron la nueva doctrina para presionar a favor de la
ley. “Vamos por todo, con ley o sin ley, amañando la jurisprudencia que
manejamos”… Un fallo que fue
ultracriticado, que no fue seguido por nadie, en el que Fayt y Petracchi
cambiaron la posición que acababan de sostener dos años atrás, y que obtenida
la ley fue olvidado[3].
Es
una bajeza jurídica a la que estamos acostumbrados los argentinos por parte de
una clase jurídica lamentable. Así, el líder garantoabolicionista Dr. Eugenio
Zaffaroni, principal mentor del Anteproyecto de Código Penal de 2006 aunque no
figuraba en su redacción, dijo que el mismo no había avanzado porque se
metieron con el tema del aborto, que debía dejarse aparte. Pero en el
Anteproyecto de 2013 la Comisión que preside se lanza a consagrar el aborto…
¡Cómo cambia este hombre…! Y pero, otrosí, mientras tanto “vamos por todo, con
ley o sin ley, amañando la jurisprudencia que manejamos”… en la causa Fuentes se metieron a legislar (siendo
jueces incompetentes para legislar) y fomentar el aborto… Elaboraron un protocolo
para matar argentinitos sin ley ni sentencia. Fallaron cuando el chico del cual
se trataba ya estaba aniquilado. Quiere decir que la causa había quedado
“abstracta”, según decimos en derecho.
7. La causa Sejean
Me
remito a mi trabajo “Derecho Subjetivo, Familia y valores jurídicos
(Reflexiones sobre la actual doctrina de la Corte Suprema)”, aparecido en El Derecho, 127, p. 953, en que critico
el fallo Sejean; al trabajo de Jorge
Scala “A doce años de un fallo de la Corte Suprema”, en AAVV dirigidos por éste, Doce años de divorcio en la Argentina, que
acabamos de citar; a BARBERO, Omar, “¿Son inconstitucionales los compromisos
irrevocables y los vínculos indisolubles?”, La
Ley, 3-IV-1987 y doctrina y jurisprudencia allí citadas (entre otros
Ramella, Padilla, Sagüés, Díaz de Guijarro, todos en contra del fallo).
Baste decir aquí muy pocas
cosas del fallo.
1) Sostiene que es de la esencia del
derecho subjetivo que no se agote con un solo ejercicio. El matrimonio
indisoluble, por el contrario, implica que el derecho de casarse pueda
ejercerse una sola vez – Falso: Le contesta Barbero: el derecho
subjetivo de recibirse de abogado se agota con su ejercicio; el derecho de
cobrar el crédito X se agota cobrándolo. Agregábamos nosotros: el derecho de
poner el nombre a mi hijo Santiago Tomás se agotó cuando así le pusimos.
2) Sostiene en definitiva que el
derecho a casarse surge del derecho a la privacidad.– Falso: El matrimonio no es una cosa privada. Es la célula básica de
la sociedad y hay que protegerla protegiendo su estabilidad legalmente y
no facilitando su fulminación.
3) Sostiene que es anticonstitucional
adquirir compromisos de por vida. – Falso.
Le contesta el familiarista Barbero ejemplificando con la adquisición
voluntaria de vínculos irrevocables: ejercer la adopción plena de una persona;
reconocer un hijo extramatrimonial. Y Bidart Campos recordó entonces el juramento
de fidelidad a la bandera, el compromiso de respetar las leyes, etc.
4) Sostiene que hay un derecho a la
legalidad, del que quedarían excluidos los que luego de contraer matrimonio
indisoluble se van a otra unión.. –
Falso: la legalidad depende del acto que se realice. Si hubiera tal derecho
humano habría que adecuar todas las leyes a todos los hechos y a todos los
delitos y suprimir el derecho para que todas las personas en todas sus
conductas sean legales. ¡Un disparate! ¡Esto es aniquilar el derecho! Además,
yo quisiera con toda mi alma ser condecorado con la medalla al heroico valor en
combate en la guerra de Malvinas, pero me falta una sola cosa: haber siquiera
estado en Malvinas. Las calificaciones legales y los premios deben responder a
ciertas conductas con determinados contenidos. No hay un derecho indiscriminado
a la igualdad indiscriminada…
5) Sostiene la ilegitimidad de imponer
en el orden jurídico las convicciones de una religión (votos Bacqué y Petracchi), lo cual sería – dice- violar la libertad de cultos. – Contradicción: pero a la vez avala el
divorcio vincular en razón de que hay religiones en Argentina que lo aprueban.
Si adoptar en la ley los contenidos de una religión que declara el matrimonio
indisoluble es inconstitucional por violar la libertad religiosa, con el
divorcio vincular fundado en los contenidos de algunas religiones que lo
admiten también sería inconstitucional. Dijimos entonces que lo que late en
todo el fallo es la premisa
anticatólica.
6) Repito el
argumento para añadir otra contestación: Sostiene,
como dijimos, la ilegitimidad de imponer en el orden jurídico las convicciones
de una religión (votos Bacqué y
Petracchi), lo cual sería violar la libertad de cultos. – Pero ¿por qué mis convicciones
católicas invalidan mis propuestas y las del Credo liberal no invalidan las
suyas? Yo podría, con el mismo argumento, decir así: Es inconstitucional
imponer las convicciones de una religión. Es así que el liberalismo es una
religión que proclama el derecho al divorcio vincular[4]. Luego, es
inconstitucional imponernos el divorcio vincular. Repetimos: lo que late en
todo el fallo es la premisa
anticatólica.
8.
Los “Losi” siguieron la religión de la democracia o se debilitaron ante ella
Para entender lo que viene
vamos a hacer un ensayo. Supóngase
que se llama a concurso para ser director técnico de la selección argentina de
fútbol y como primer test se pregunta: Si Ud. fuera elegido, ¿a qué daría
prioridad?
Pues
bien, admitamos por hipótesis que un candidato responda: “Yo le daría prioridad
a poder contar con el jugador número 1 o 2 del mundo, Messi”. (Hoy cuando
escribo lo es). Y otro conteste: “Yo le daría prioridad a que los muchachos de
la selección tengan un sistema de pantalón y camiseta que impida que éstas se
salgan fuera del pantalón, que queda tan feo…”. ¿Quién va ganando el concurso,
el que fue a lo importante o el que se gastó en un detalle accesorio?
Un respuesta de Monseñor Arancedo. Pues
bien, preguntado hace poco tiempo el Presidente de la Comisión Episcopal
Argentina Monseñor Arancedo por la prioridad de la Iglesia argentina hoy
contestó: “preservar la democracia”.
Democracia. Análisis. Suposiciones: “Democracia” es una palabra con multitud
de acepciones, buenas o malas. Supongamos que lo que quiso decir con
“democracia” fuese: a) la
“democracia buena”, como participación ordenada y responsable de la gente en
general en la cosa pública. Una acepción recta, más o menos practicable. Nunca
del todo, porque siempre hay cierta mixtura en el poder. O supongamos b) la democracia como una especie de
religión. Aunque no se crea, la democracia como religión es la posición de
Jacques Maritain. Pues él concibe no sólo que los cristianos deben ser
demócratas por ser cristianos, sino que en
materia social la gran división del bien y el mal está en los que aceptan
el “credo democrático” (sic; así habla) y los que no lo aceptan, sean católicos
o no.
Resolución. En cualquiera de los dos
casos la respuesta es mala. En el
primero, porque “democracia” no deja de ser algo más o menos “técnicopolítico”,
que queda en un terreno terrenal, valga la expresión, que no tiene
conmensuración con la Religión. Es como tener la camiseta dentro del pantalón…Y
si democracia es una religión substitutiva de la Católica… obviamente que mucho
peor. Es una herejía…
Como
veremos, o los “Losi” siguieron la religión democrática o se debilitaron ante
ella. Se avergonzaron de ser de este lado. No quisieron “quemarse”. Y fue así
que no pelearon.
9. Pruebas.
1) Del lado antidivorcista la
concentración del poder estaba en el Episcopado. [No había poder laical. Hoy en
2018 parece que lo habría]. Y el
Episcopado designó como cabeza visible en el tema no a uno de la Comisión
Permanente sino a uno de segundo nivel. – Se mandó ya con esto un mensaje: “a
la Iglesia no le interesa mucho el asunto”.
2) Aprobado el divorcio en Diputados,
se obtuvo una declaración que aplicaba cierta sanción a los diputados católicos
que votaron a favor. Pero en la Comisión Episcopal sobre el asunto, a la que
asistí como “perito”, pues en ese tiempo escribí mucho sobre el tema, se
trabajaba no en la resistencia a muerte sino en un “proyecto de mal menor”.
Esto
de trabajar por el mal menor cuando todavía no se perdió, cosa conocida por la
contraparte, es como decir: “Te pido 100.000 por la casa que te vendo, pero
estoy dispuesto a aceptar 50.000” .
Así la terminás regalando en 20. Fue lo que pasó, salió la peor ley de divorcio
vincular imaginable. Otra cosa es propiciar
hoy una ley de divorcio vincular, ya establecida ésta, poniéndole trabas. El
achicamiento del mal tiene razón de bien.
3) El Episcopado se había dividido, ya
en las consignas para la campaña. Ellas consistirían en tres opciones,
acumulativas o separadas: a) campañas de
oración. –La fuerza de las campañas de oración en la batalla política son
inverificables, salvo que se conmoviera a la nación y al mundo con noches de
plegaria multitudinarias o con gestos o procesiones estrepitosas, imponentes,
multitudinarias, que causaran impacto, que molestaran al enemigo, que dieran
idea de que se venía una hecatombe, como que se venía; b) esclarecimiento. – Con esto cualquier obispo cumplía haciendo
dar una charlita a un abogadito del cual se mantenía cierta distancia. El
esclarecimiento en serio era una campaña que resonara a toda hora, por todos
los medios, a todos los niveles, desde el libro al panfleto, desde la TV a las
FM y que conmoviera; c) movilización.
– Que adoptaron muy pocos “Losi”.
4) No obstante, hasta un cierto momento
la gente salía a la calle. 10.000 personas en Rosario, infinitas más en San
Juan. El Catolicismo en las calles contra el divorcio, y nada de pueblo a favor
del divorcio. (Algo exactamente parecido ocurrió con el Homomonio: la gente
salía a la calle, contra el mandato de los “Losi”: concretamente, tengo
entendido que la primera gran manifestación contra el Homomonio en Córdoba
salió contra la disposición expresa del Obispo Ñañez, que debió plegarse a la
segunda… A favor del matrimonio homosexualitario no había pueblo…).
Hasta
que pasó como una consigna. “Se pierde”. “No hay que pelear”. “No sea cosa que
nos mezclemos con la ´antidemocracia´”.
10. Carta a Monseñor Ogñegnovich.
Llegado
a San Nicolás de la reunión de la Comisión de Familia del Episcopado, creo que
al día siguiente, el 7 de marzo de 1987
dirigí una carta (por correo, en esa época no había Internet) a Monseñor
Ogñegnovich. Para mi gusto era muy larga. Reproduzco algo.
[El divorcio sale con un guiño de la Iglesia]“A partir del dato
que Ud. dio (´tengo instrucciones de la Comisión Permanente de tratar de
conseguir el rechazo del divorcio; pero
si no se puede, de obtener algún ´mal menor´)” me hago esta composición de
lugar: 1) En primer lugar, el enemigo conoce la consigna; 2) A la luz de la
experiencia española, la consigna se inscribe en una política de inserción de
la Iglesia en la democracia atea; 3) el significado del divorcio del mal menor
será la consagración de este dato: “el divorcio sale con la tolerancia de la
Iglesia”; esto es una traición. Y
agregué: “de hecho, la campaña ha cesado”.
[La fuerza de la Iglesia]. “La principal
fuerza que tiene la Iglesia, además de la prédica en sí de la Verdad, está aquí
en el temor del gobierno y los políticos a la desestabilización, a la
pérdida de votos y, en algunos casos, quizá, a que les remuevan la
conciencia”.
[Quedan bien con Dios y con el diablo]. “En estas
condiciones, la consigna de aceptar el divorcio, así sea como un mal menor, les
soluciona todos los problemas que tiene la mayoría de los senadores para votar
el divorcio. Les permite subirse al ´caballo de la historia´ (´hay que subirse a él, me dijo un
distinguido canonista miembro del Secretariado´ –en la reunión) y, a la
vez, cosa inaudita, ´quedar bien con la Iglesia´ […].
[Una “ley” del divorcismo en la lucha contra el
divorcio] El
divorcio es como la virginidad, no se pierde un poquito, se tiene o no se
tiene; el tema del divorcio tiene sus ´leyes´: nuestra argumentación, centrada
en el bien común, juega a todo o nada: es de la esencia del divorcismo empezar
por considerar los casitos individuales.
[Paradójicamente, en este asunto si no se puede
conseguir lo más, tampoco lo menos]. Además, aquí, si
no podemos conseguir (lo que aparentemente es) “lo más” (rechazo total) menos
aún podemos conseguir (lo que aparenta ser) ´lo menos´ (doble régimen o cosas
por el estilo[5]).
Es más fácil conseguir el rechazo total: ahí está toda nuestra fuerza: ahí todo
el temor a la Iglesia, etc. En cuanto ofrecemos conceder ´un poquito´ perdemos
toda la fuerza que tenemos […]concedido que los católicos admitan un divorcio, no tienen limites en poner cualquier
divorcio”
[La lucha ha cesado] “Si el senador que recibe
la presión desconfía del ´dato´de su interlocutor [de que la Iglesia apoya el
divorcio] o si su señora ´que va a la iglesia´ se lo discute, él encuentra
confirmación rápida de que es cierto: a) mira hacia fuera y compara lo que el
Episcopado dijo que haría (oración,
esclarecimiento , movilización) con lo
que se hace (“chamuyo”
individual con los senadores, porque lo
otro ya no se hace, a partir del día mismo de la movilización, como
obedeciendo a una consigna (….). Si el senador tiene algún ´escrúpulo´ por la posición de la Iglesia, se le
allanarán todos los caminos. Incluso los que suelen confundir la lucha y
prédica concreta con la actitud de dar consejos individuales, les dirán cosas que oí anoche en el Secretariado,
algunas de las cuales coinciden con las que ha escrito contra el matrimonio
indisoluble legal el P. Aguirre: ´En Moral se puede aprobar el mal menor´;
´no siempre se está obligado a perseguir
lo mejor´; ´hay que ser realistas´…, “hay que ser tradualistas”, etc. En fin el
Senador percibirá, de buena fuente, o de Alta Fuente (algún monseñor incluido),
o de algún servicio de inteligencia, o con sus propias luces, el espíritu que domina ya a la mayoría del
Secretariado: ´subirse al caballo de la historia´, ´conformarse con algún
mal menor´, ´no luchar con fuerza´. Incluso ya miembros del Secretariado les
habrían asegurado que no recibirán condenas por votar el divorcio, ni que nadie
los tildará de canallas..”.
“En estas condiciones, la batalla ya está perdida […] El
alfonsinismo implanto el ateísmo en la cultura, espectáculos, cine, TV,
universidad, investigación: se implantó la pornografía en todas partes,
censurándose toda censura: se desató la drogadicción: se implantó una
democracia anticatólica al máximo: se atacó en la legislación la familia
legítima: la patria potestad, se igualaron las filiaciones y aun las
paternidades: se destruye a las fuerzas armadas: se alienta la proliferación de
sectas. Y en la Iglesia no hubo reacción
proporcionada (Ni hablemos del asunto ´Beagle´… que es una mancha no
lavada…). En cambio, con el tema del divorcio, hubo reacción combatiente: ya sé
que no de todos, pero sí de un número determinante, y oficialmente de la
Iglesia Jerárquica Argentina, en la persona de Ud., Monseñor. El divorcio era
un desfiladero muy difícil para el ateísmo militante. Yo pensé en nuestras
Termópilas… […] . En estas condiciones, la batalla está perdida, y
perdida sin ningún honor, sin vender cara la derrota, sin quedar fuertes para
revertir luego el proceso, sin dificultar al enemigo la reforma de la
Constitución (no hay reacción eclesiástica, más bien lo contrario), el aborto,
la legalización de la homosexualidad…etc, hasta llegar a […] borrar hasta el
nombre de Nuestro Señor de la Argentina. Vamos a tener divorcio: quizá fuera
inevitable: pero vamos a tener divorcio con un guiño de la Iglesia. Es ´el humo
de Satanás´en la iglesia argentina…¿Qué podemos esperar del resto de América
del Sur? ¿Y qué podemos esperar si en definitiva uno de sus mejores grupos, el
Secretariado de la Familia, se convierte en partícipe de esta actitud?”
Después hacía algunas
sugerencias para recuperar la lucha…
El hecho es que se perdió y en las peores
condiciones.
11. Las propuestas de un matrimonio
indisoluble para los católicos
Los católicos no somos
unas personas buenas, rectas, morales, que no nos gustan las mujeres, que no
tenemos tentaciones y que nos gusta como el dulce de leche el matrimonio
indisoluble. Por lo tanto, no se trata de hacer un matrimonio a nuestra medida,
que no es tal. Todos somos pecadores, todos necesitamos la ley, la coacción, la
educación, y ser desalentados si perdemos el rumbo. Y que si somos infieles a
nuestra mujer y nos vamos con otra, que
no se nos facilite la cosa legalizando
la nueva unión y trasmitiendo el mensaje del matrimonio débil, que es un
concubinato estampillado o la poligamia sucesiva.
Por
lo tanto, era una mala solución un “matrimonio indisoluble para los católicos”.
[Que implicaba además renunciar a que la indisolubilidad era de derecho natural
y que rige para todos los argentinos]. Es más, conociendo el paño judicial siempre
predije que, si hubiera salido una ley así, como se preconizaba como mal
menor, ella sería desfondada por gente católica que hubiera hecho una demanda
diciendo que estaban discriminadas porque no podían divorciarse. Y la
derrota del catolicismo hubiera sido peor. “ Ja, ja, ja. Consiguieron una ley
que le agujereamos con amparos presentados por gente católica militante y
confesa, ja ja ja”.
12. El discurso del Papa
En su correcta respuesta,
Monseñor Ogñegnovich reiteraba su compromiso de lucha, y del “núcleo duro” de
la Comisión (que en su momento había obtenido cierta condena de los diputados
que aprobaron el divorcio) me dijeron: “Espere Doctor el discurso del Papa”.
En
esos días venía el Papa Juan Pablo II a la Argentina y un discurso encendido
contra el divorcio podía volcar la situación a nuestro favor. Es decir, volcar
la opinión y volcar los senadores y asustar al Presidente Alfonsín… (“No sea cosa
que me pase lo que a Perón, que por meter la ley de divorcio lo echó la
Iglesia. No sea cosa que los militares se unan a la Iglesia. No sea que a unos
y a otros se una el sindicalismo de derecha… Mejor dejémoslo ahí, para otra
vez. Además, en realidad nadie necesita la ley… No nos engañemos).
Escuché
por TV el discurso con mi hermano sacerdote, Rafael, ya fallecido y cuando
terminó le dije: “Tenemos divorcio mañana. Porque el Papa dijo un gran discurso
sobre el matrimonio, pero de lo que había que hablar es de la ley civil de divorcio vincular y no habló de eso”.
Hablo al Secretariado y
pregunto: ¿Éste era el discurso en que confiábamos?”. – “Nos cambiaron el
discurso del Papa …”. Monseñor Primatesta, primado de la Argentina, lo hizo.
13. “Los senadores cenan”
Treinta años después me
encuentro con el mismo miembro del Secretariado, un gran combatiente de las
buenas causas, y cuando le recuerdo estas cosas me dice: “Ah, pero vos no
supiste otra. En esa época nos reunimos con el Senador Saadi, de Catamarca, que
estaba contra el divorcio, y él hizo números y nos dijo que ganábamos y que la
ley no salía. Pero nos dio este consejo: ´los senadores (con s) cenan (con c)´.
Los arzobispos de cada provincia tienen que invitarlos a cenar y presionar y se
gana… . Se lo pasamos a Monseñor Primatesta para que lo instrumentara y él no
hizo nada y reconoció después que no hizo nada”.
14. La procesión Luján-Plaza de Mayo
La campaña concluyó con
una gran procesión con la Virgen de Luján desde su Santuario a Plaza de Mayo.
Denotando la división que había en el Episcopado, la manifestación iba
esquivando las diócesis que se oponían a
la opción de manifestar… Hubo 50.000 personas. Allí fue cuando aquel
diputado masón rosarino [Natale] dijo lo que dijo: “si la Iglesia ponía un
millón de personas la ley no salía…” (sic). Lo que la Iglesia moviliza a Luján,
a San Nicolás, a Salta… Es un “arma” a nuestro alcance…
15. La reacción jurídica doctrinal
entorpecida y debilitada
Tratando de influir en los
senadores y, en todo caso, preparando la posible lucha jurídica judicial para
luego de una posible derrota, perdida la cuestión en Diputados escribí para El Derecho el artículo “Constitución y Divorcio”, antes
mencionado en este trabajo. El director de la citada revista jurídica de la
Universidad Católica Argentina, Germán Bidart Campos, resolvió
no publicármelo porque ya se había publicado suficiente sobre el tema. Él,
que había tenido posiciones tan firmes sobre la catolicidad de la Argentina y
sus alcances jurídicos, que sostenía (al
menos en esos días) que la Constitución nacional escrita era indiferente al
tema de la ley de divorcio vincular, me censuró.
Pero
adentro de la revista hubo reacción. Siempre tuve entendido que Don Alfonso
Santiago (padre del actual directivo de la Austral) y seguramente Don Jaime
Anaya, se opusieron al veto de mi artículo. Fue así que, según me enteré,
Monseñor Blanco resolvió que mi artículo se publicara. Se publicó el lunes 30
de marzo y el 2 de abril de 1987.
Libramos una batalla jurídica cultural con
censura contraria en la revista jurídica de la Pontificia UCA…
En dicho artículo, para mostrar cómo los
artículos religiosos de la Constitución Nacional escrita no molestaban a nadie,
yo decía que el propio Dr. Vanossi, “manifiestamente no católico, en un trabajo
de 1970 propone nada menos que sesenta reformas a la Constitución nacional, y
ninguna refiere a estos puntos”. Es decir que ni siquiera Vanossi (por esos
días definido como divorcista) se oponía a los artículos religiosos que están
en la Constitución. (Menciones a Dios en el Preámbulo y en el art. 19, sostenimiento del culto del
art. 2, exigencia de catolicidad para ser Presidente, obligación de convertir
los indios al Catolicismo, etc.)[6].
Es
entonces cuando el Director de El Derecho
se toma una especie de revancha, porque el citado constitucionalista y
diputado me replica que él es católico porque fue bautizado no sé en qué pila
bautismal de qué parroquia de Buenos Aires y que no es óbice para ser católico
el defender el divorcio vincular, y
aquél no sólo se lo publica en primera página a toda columna, sino que le pone
el título “El Dr. Vanossi rectifica al Dr. Hernández”. (El Derecho, 123-868). La
revista daba así por sentado, no que él usó su derecho de réplica, sino que
efectivamente me rectificaba, es decir que lo mío no era lo correcto...
Colaba el mosquito de la adjudicación al diputado de no-católico (que tampoco
era un mosquito, porque en realidad el que piensa que el divorcio es legítimo
no piensa como católico)[7], y se tragaba el camello
de permitir, en un momento álgido, que en la revista jurídica de la Pontificia
Universidad Católica se diera la doctrina anticatólica.
Le
escribí al “Losi” Bidart Campos, yendo a lo principal: “Es un hecho grave que
en la revista se deje publicar la tesis errónea anticatólica. Uds. tienen que
repararlo. Si no, lo haré yo” (apelo a mi memoria, ya encontraré el juego de
cartas intercambiadas, que tengo por ahí).
– No se hizo cargo de lo primero, pero en cuanto a lo segundo me
contestó que “como Ud. sabrá, Doctor, en derecho constitucional no hay réplica
de réplica”. Con otras palabras: “aquí terminó todo y a Ud. le digo en nombre
del derecho constitucional del que soy sacerdote calificado inapelable que se
quede calladito”.
Entonces
tuve que hacer malabares para que me publicaran en la revista mi artículo
“Catolicismo y divorcio” sin que apareciera como réplica a Vanossi, lo que
hubiera permitido que el Inquisidor democrático no me dejara defender la tesis
católica. Las traiciones abundaron para
que saliera el divorcio. La estrategia gramsciana es “lograr la
descomposición interna del catolicismo” (P. Fosbery, op. cit., p. 20 y 27).
Publiqué el artículo pero, si sirvió para algo, el mal estaba hecho.
En
aquél apelé, para mostrar la posición de la Iglesia, a la doctrina de la Iglesia
expresada por … obviamente, sus autoridades. Demostré que según la Iglesia los
argumentos divorcistas son “insensateces” (con cita de PÍO XI, Casti Connubi); que forman parte del
“neopaganismo” que va contra la perfección del matrimonio, de todo matrimonio;
que los papas al condenar el divorcio condenan las únicas legislaciones que
admiten el divorcio, obviamente las civiles, obvio que no se refiere al
divorcio canónico, que en general no hay;
que dichas leyes civiles afectan en los hechos el matrimonio cristiano:
“atentados contra el sacramento”, las llama;
que la ley de Dios no puede ser modificada por los legisladores civiles;
que las leyes civiles de divorcio vincular van contra la ley natural y divina y
que son nulas, y que la indisolubilidad de todo matrimonio es por derecho
natural indisoluble; que el divorcio civil nace
de la depravación moral de los pueblos y, conforme atestigua la experiencia,
abre las puertas y lleva a las más relajadas costumbres de la vida privada y
pública”. Y en las notas 2, 6, 7, 8, 9 y 11 hice mención a la posición
discrepante del citado diputado.
Se
pudo haber evitado. El enemigo contó con que dentro del Catolicismo los “Losi”
se habían pasado a la religión democrática o se habían debilitado ante ella.
***
Palabras finales. La destrucción del
matrimonio y la familia en el orden legal, al que nos circunscribimos en este
momento, ha sido progresiva y calamitosa. Se empezó con la ley de matrimonio
civil. Los grandes luchadores por la justicia y la religión lo denunciaron en
su momento. Y profetizaron lo que se venía. Ahora estamos ante el Divorcio-J.O.D.A.
[Y en 2018 ante el delito como derecho].
Ante
él, los “Losi” no combaten. No se da la buena doctrina. Los “Losi” reducen el
catolicismo y la justicia social en estos puntos a evitar el aborto. [Esto era
hace años, cuando escribí el texto]. Mejor dicho a evitar que una ley en forma
expresa desincrimine totalmente el aborto. Y, enamorados de no pelear, buscan
que el enemigo los engañe y se dejan engañar. Pero no es engaño, es traición.
Ser juez o ser abogado o ser político o
legislador no es moco de pavo. Y no es cuestión de que la clase jurídica de la
Argentina que invoca sus privilegios, sus fueros, su noble función, su
condición de Alto Poder del Estado, para cobrar 100.000 $ por mes, tener una
jubilación que casi nadie tiene y gozar de prerrogativas de derecho y de
hecho, pero a la hora de arriesgar, de
estudiar en serio, de decidir en serio y afrontar las peleas, arrugue y reclame
del Poder Ejecutivo el “respeto al poder judicial y su independencia”. ¡Así no!
En
esta situaciones graves, Carlos Alberto Sacheri Mártir El Segundo nos daba unas
líneas generales de acción que aquí en lo substancial y sin rigor resumo en
cuatro puntos. 1) Decía que los
grandes combates se libran entre exiguas minorías, y en el medio está la gran
masa que sigue a esas minorías. 2) Que
el orden natural es algo vigente porque son las inclinaciones, fuerzas y
tendencias de la naturaleza humana que no está totalmente aniquilada, como
decía Lutero, sino solamente herida, como
explicamos supra en el cap. 10. Entonces, cuando mayor es la
crisis mayor es la añoranza del orden natural. Ahora que la Presidenta Kirchner
y los Dres. Lorenzetti y Kemelmajer de Carlucci, que han de ser tenidos como
personajes nefastos en la vida política de la Argentina, han legislado no ya el
divorcio vincular, sino el Matrimonio JODA, es cuando más posibilidades hay
para una reacción. Y que en las grandes coyunturas personas lúcidas y coherentes
son las que pueden inclinar la balanza.
2.018.
Ahora, que tenemos que
remontar el voto malo en Diputados por el aborto, el coraje argentino tiene que
resurgir. Y el rechazo de toda renuncia a ejercer nuestra responsabilidad
laical. Sin clericalismo activo ni pasivo. Sin ser “Losi”. Evitando que nos
vuelvan a traicionar.
¡Vamos
Argentina todavía!
Héctor
H. Hernández
[1] Cfr. el libro del P. Fray Aníbal Fosbery La República ocupada (Vórtice, Buenos Aires, 1987), en que relata
el avance de la revolución cultural gramsciana con su laicismo y pretensa autonomía absoluta de lo temporal (p. 17) en la
época de la “democracia jacobina” (p. 31) que con el Congreso pedagógico (tiro
que les salió por la culata) pretendía instaurar una democracia que destruyera
toda autoridad bajo pretexto de “autoritarismo” (p. 53).
[2] La Revolución cultural gramsciana
ataca “todo lo que hace a (la) su nacionalidad, es decir, la Iglesia y las
Fuerzas Armadas (Fosbery, cit., p. 28).
[3] De 10 funcionarios que intervinieron en la causa Sejean, a saber, 9 magistrados y el procurador general de la
Nación, 6 jueces ( el de primera instancia, los camaristas y los que votaron en
disidencia, Caballero y Belluscio) rechazaron el criterio de los jueces (Jorge
Scala “A doce años de un fallo de la Corte Suprema”, en AAVV dirigidos por éste, Doce años de divorcio en la Argentina, Educa,
Buenos Aires, 1999, pp. 83/98).
Numerosos jueces y numerosa doctrina opinaron en contra y casi nadie a favor.
En el ambiente forense daba vergüenza. Todos sabían que “era político”.
[4] No todos los liberales son divorcistas.
[5] Era la propuesta de un matrimonio indisoluble para unos y disoluble
para otros. A mi criterio eso era un disparate.
[6] Cuando en 1994 algunos amigos obtenían el apoyo del constituyente
Eduardo Menem para oponerse a la reforma de los artículos religiosos de la
Constitución, se enteraron de que el
proyecto de descatolización venía del Episcopado. ¡Cuánta traición mi Dios!
[7] Vanossi, al ser divorcista, no es católico. Digo refiriéndome a
entonces, no a hoy, que no sé lo que piensa. Dice el Catecismo: “¿Quién es verdadero cristiano? – Verdadero cristiano es
el que está bautizado, cree y profesa la
doctrina cristiana y obedece a los
legítimos Pastores de la Iglesia”. (Catecismo
Mayor, San Pío X, nro. 3).